Desde el curso pasado y por un periodo de tres años, estamos trabajando en los colegios el objetivo: “Crecer como personas autónomas, creativas y comprometidas”.

El enfoque del curso pasado se desarrolló con el lema “Cree” y este curso el lema es “Crea”.

Con el lema anual se pretende ayudar al proceso de educar (de ser) personas autónomas, creativas y comprometidas trabajando cada curso estos tres aspectos.

¿Cómo crea una persona…

autónoma?

Si lo hace con libertad, poniendo sus acciones por encima de sus intereses personales, con una visión del mundo amplia, optimista, que actúa conociendo las limitaciones y las dificultades, asumiéndolas y exponiéndose a ellas, es una persona autónoma.

comprometida?

Si reconoce cuál es su vocación, su misión en el mundo y hace de ella su misión diaria, asumiendo el reto del proyecto de Dios, es una persona comprometida.

creativa?

Si busca mejorar el mundo con lo que hace, sin conformarse con lo que ya hay, si es valiente al atreverse a dar otras soluciones que aún no existen, es una persona creativa.

Desde una lectura creyente, es la llamada que todos tenemos a colaborar con la acción creadora de Dios.

Porque creemos en la capacidad creadora que poseemos las personas como manifestación de nuestro ser imagen de Dios, siendo cocreadoras con Dios al servicio de bien con los demás y para los demás.

“Creo en la capacidad creadora que posee la persona como manifestación de su ser imagen de Dios”

Dios cuenta contigo para CREAR …

Dentro de cada persona está la posibilidad, la capacidad, de crear. Solo hay que creer que puedes, intentarlo las veces que haga falta y si sientes que tienes a tu lado personas que te impulsan… ya no hay límites… Cuando el corazón se pone en marcha, crear otro mundo es posible.

Cree y… ¡CREA!

Cartel curso 2020-2021: “Crea”

El elemento central de los carteles son las manos. El pasado curso una mano adulta. Este curso, la mano de un niño.

Las dos manos nos invitan a ser nosotros los protagonistas del proceso de creación, a creer en todo lo que está en nuestras manos, a asumir nuestra responsabilidad individual y tomar conciencia de nuestros dones.

La mano con el pincel está creando algo para otros, no produciendo algo para si mismo o en beneficio propio. No le preocupa el resultado que pueda tener en él, sino en los demás. Una mano responsable, que responde a unos valores, con los límites humanos, pero que es libre y crea.

La mano que pinta es una mano de un niño. Todos, cualquiera podemos crear, también el más pequeño, el más débil puede y debe crear. Tiene su misión y su parte en el proyecto.

Un pincel es una herramienta, un instrumento, que en manos de alguien que cree en lo que hace es capaz de crear; es un signo de como los recursos se ponen al servicio de la Misión.

Son manos que están creando. Y toda creación ofrece un testimonio.

En cualquier obra de arte…

Antes de la ejecución está la imaginación: proyectar lo que se quiere hacer, una mirada más allá, que el lienzo puede convertirse en obra de arte.

Pero después hay que tomar alguna decisión: el tipo de pincel, el color con el que pintar, no vale cualquier cosa, sólo vale aquello que sirva para lo que se quiere conseguir.

Una vez decidido hay que ponerse manos a la obra, a pintar, a crear.

Si provocamos situaciones en las que creemos que hay que buscar otras soluciones, confiamos en que podemos encontrarlas (fe), elegimos las herramientas adecuadas (gestión de los recursos), imaginamos, diseñamos y proyectamos (estrategia)…

…seremos capaces de crear algo nuevo, algo único porque es nuestro, algo mejor.